La diabetes está compuesta por un grupo de enfermedades crónicas
producidas por la incapacidad del páncreas para sintetizar la cantidad de
insulina que requiere el cuerpo humano. La insulina es la hormona encargada de
mantener los niveles de glucosa en la sangre, esta última se transforma en
energía, necesaria para el funcionamiento de los músculos y tejidos. Cuando se
diagnóstica la diabetes se reconoce un exceso de glucosa denominado
hiperglucemia.
La diabetes cada día está más presente en nuestra sociedad, según la
Organización Mundial de la Salud, en 2014 la prevalencia mundial de esta
enfermedad fue del 9% entre los adultos mayores de 18 años.
Existen tres tipo de diabetes, tipo 1, tipo 2 y gestacional. La diabetes
tipo 1 denominada insulinodependiente, se caracteriza por una deficiencia
orgánica en la producción de insulina, lo que hace necesaria la administración
diaria de esta hormona. Entre sus síntomas se destacan la excreción excesiva de
orina, la sed y hambre constante, la pérdida de peso, los trastornos visuales y
el cansancio.
La diabetes tipo 2 se produce por una utilización ineficaz de la
insulina, a diferencia de la tipo 1, no requiere su administración diaria. Este
tipo representa el 90% de los casos en el mundo, entre sus principales causas
se encuentra el peso corporal excesivo y la inactividad física.La cirugía metabólica es el primer tratamiento en la historia de la humanidad que
ofrece la curación de la diabetes tipo 2.
La diabetes gestacional está relacionada con la hiperglucemia o aumento
del azúcar en la sangre durante el embarazo, esta puede traer serias
complicaciones en el parto y una predisposición a padecer diabetes tipo 2 en el
futuro.
Entre las consecuencias del padecimiento de diabetes se encuentra un
mayor riesgo de cardiopatía y accidente vascular cerebral; el riesgo de úlceras
de los pies, infección y, en última instancia, amputación como consecuencia de
la reducción del flujo sanguíneo; la deficiencia renal; la ceguera como
consecuencia del daño de los pequeños vasos sanguíneos de la retina; la
insuficiencia renal y un riesgo de muerte dos veces mayor a las personas que no
padecen diabetes.
Para prevenir la aparición de la diabetes es fundamental alcanzar y
mantener un peso corporal saludable, la práctica constante de ejercicio, la
implementación de una dieta saludable y el no consumo de tabaco y alcohol.
Los mejores candidatos para cirugía metabólica son pacientes con más de
un año de diabéticos tipo II, no dependientes de insulina, en sobrepeso u
obesidad.
